Una cría de morsa rescatada en Alaska recibe una segunda oportunidad

Annautaq, una cría de morsa rescatada en una remota playa de Alaska, tiene una nueva oportunidad después de haber sido encontrada sola y con pocas posibilidades de sobrevivir. Tras pasar por un programa especializado de rehabilitación, el pequeño animal de cinco meses recibe ahora cuidados permanentes y pronto podrá crecer acompañado de otras morsas.

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28 oct 2026 - 16:52

Norte de Alaska. Una investigadora local y un científico del Servicio Geológico de Estados Unidos lo encontraron después de que una manada de morsas abandonara la zona durante un fuerte oleaje. La cría se refugiaba entre los restos de dos ejemplares adultos y comenzaba a atraer a aves carroñeras. La intervención de vecinos, especialistas en fauna y veterinarios permitió trasladarlo posteriormente al Alaska SeaLife Center, donde comenzó una rehabilitación intensiva.

Rescate en Alaska

Violet Anniskett, investigadora de fauna y miembro de la comunidad local, y el científico Tony Fischbach fueron quienes encontraron al pequeño animal. Debido a la lejanía del lugar, la comunidad tuvo que cuidarlo durante varios días antes de que pudiera ser trasladado en avión hasta el centro especializado de Seward.

Jane Belovarac, responsable de respuesta de fauna del Alaska SeaLife Center, destaca que salvar a una cría en un lugar tan remoto requiere “una increíble red de personas”.

Allí recibió atención veterinaria y cuidados adaptados a una especie especialmente dependiente de su madre durante sus primeros meses. Las morsas del Pacífico se alimentan exclusivamente de leche materna durante aproximadamente su primer año y necesitan a sus madres también para aprender comportamientos sociales y de supervivencia.

Aunque Annautaq respondió bien a la rehabilitación, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos determinó que no podía regresar a la naturaleza. Los especialistas comenzaron entonces a buscar un lugar que pudiera cubrir sus necesidades a largo plazo y, sobre todo, permitirle convivir con otros ejemplares de su especie.

Su nombre también mantiene un vínculo con el lugar del que procede. Anniskett lo llamó Annautaq, que significa “hacha” en iñupiaq, en homenaje al nombre iñupiaq de su padre.

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